¿Qué es la celulitis?
Muchas de las enfermedades que nos afectan hoy en día tienen una raíz común: la insulina. Y no, no se trata de contar calorías o seguir una dieta específica, sino de cómo las hormonas en sangre, especialmente la insulina, pueden estar jugando en contra de tu salud. De hecho, podríamos decir que más del 70 % de las enfermedades actuales están relacionadas con un exceso y descontrol de esta hormona.
¿Qué ha cambiado en las causas de las enfermedades?
Hace años, la gente solía morir principalmente por enfermedades infecciosas, como las causadas por bacterias o virus. Sin embargo, hoy la situación ha cambiado. Ahora, la mayoría de las enfermedades que nos afectan las causamos nosotros mismos. ¿Cómo? A través de nuestros hábitos alimenticios, especialmente el consumo excesivo de productos procesados y azucarados.
La insulina es una hormona clave que se encarga de regular los niveles de azúcar en sangre. El problema viene cuando abusas de alimentos que hacen que tus niveles de insulina se disparen, como los carbohidratos refinados y el azúcar. Nuestro cuerpo no está diseñado para manejar esos picos constantes de insulina, ya que durante miles de años nuestra alimentación era muy diferente a lo que comemos hoy.
El desayuno típico: El mejor ejemplo de inflamación desde que empieza el día
Imagina un desayuno habitual: cereales, leche, zumo de naranja y una tostada. Parece saludable, ¿verdad? Pues realmente, este tipo de desayuno genera un pico de insulina desde la primera hora del día, lo que provoca inflamación en tu cuerpo. Si este tipo de comida se repite a diario, puedes desarrollar resistencia a la insulina, lo que es el comienzo de muchas enfermedades.
¿Cómo afecta la insulina a otras hormonas?
Cuando la insulina está fuera de control, no solo se alteran los niveles de azúcar en sangre, también se desequilibran otras hormonas. Por ejemplo, las mujeres con resistencia a la insulina pueden tener problemas hormonales, como ovarios poliquísticos o alteraciones en la tiroides. Todo está conectado: si una hormona está desajustada, las demás también lo estarán.ola los carbohidratos refinados
La dieta cetogénica es conocida por reducir el consumo de carbohidratos refinados, que son una de las causas principales de la inflamación en el cuerpo. Al disminuir el consumo de pan blanco, dulces, refrescos y alimentos procesados, no solo mejoras tu salud general, sino que también ayudas a que la piel se vea más firme.
Enfermedades cardiovasculares e insulina
Durante años se pensó que el colesterol era el gran culpable de las enfermedades cardiovasculares, pero ahora sabemos que el verdadero villano es la resistencia a la insulina. El colesterol, que antes tenía tan mala fama, en realidad es un reparador natural del cuerpo. Lo que ocurre es que cuando hay inflamación crónica y la insulina está elevada, se forman placas en las arterias, y el colesterol acude para tratar de repararlas.
Dieta cetogénica y el colesterol LDL
Si decides probar una dieta cetogénica o baja en carbohidratos, puede que al principio veas un aumento en tus niveles de colesterol LDL. Pero esto no significa necesariamente que estés en riesgo. De hecho, estudios recientes han demostrado que, en personas mayores de 60 años tener el colesterol LDL un poco más alto podría estar relacionado con una vida más larga.
La solución: Dieta baja en carbohidratos y ayuno intermitente
La dieta cetogénica y el ayuno intermitente son herramientas muy útiles para controlar la insulina y reducir la inflamación. Pero ojo, no debes usarlas de manera permanente. Se trata de estrategias que puedes aplicar en ciertos momentos para darle a tu cuerpo lo que necesita. No es necesario que estés en cetosis todo el tiempo, lo importante es saber cuándo poner en práctica estas «armas» de manera inteligente.
«Cuando la dieta no es correcta, la medicina no sirve. Cuando la dieta es correcta, la medicina no es necesaria »

El papel de los ácidos grasos Omega-3 y Omega-6
Otro desequilibrio que favorece la inflamación es el que existe entre los ácidos grasos Omega-3 y Omega-6. Los Omega-3, presentes en pescados grasos como el salmón, son antiinflamatorios, mientras que los Omega-6, que encuentras en muchos aceites vegetales procesados, son proinflamatorios si se consumen en exceso. Hoy en día, solemos ingerir hasta 25 veces más Omega-6 que Omega-3, lo que empeora los problemas de inflamación y, por supuesto, la resistencia a la insulina.
El equilibrio ideal
Históricamente, los humanos solíamos consumir Omega-3 y Omega-6 en una proporción de 1:1 o 1:2. Esto ayudaba a que la respuesta inflamatoria del cuerpo estuviera controlada. Pero hoy, debido al consumo de tantos alimentos procesados y aceites vegetales refinados, esa proporción se ha disparado a 20:1 o incluso 25:1 a favor de los Omega-6. Este exceso está detrás de muchas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los problemas metabólicos.
¿Cómo lograr un equilibrio saludable?
1.Aumenta el consumo de Omega-3:
- Come pescado graso (como salmón, caballa o sardinas) al menos dos veces por semana.
- Incluye fuentes vegetales de Omega-3 como semillas de lino, chía o nueces.
- Si no comes mucho pescado, considera tomar suplementos de aceite de pescado o aceite de kril.Reduce el consumo de Omega-6:
2. Aumenta el consumo de Omega-3:
- Evita o limita los aceites vegetales refinados como los de soja, maíz o girasol, y también los productos ultraprocesados que los contienen.
- Cocina con grasas más saludables, como aceite de oliva virgen extra, aceite de coco o aguacate.
3. Opta por alimentos frescos y evita los procesados:
- La mayoría de los alimentos procesados tienen altos niveles de Omega-6 debido a los aceites refinados que contienen. Comer alimentos frescos y mínimamente procesados te ayudará a restaurar el equilibrio.

« Cuida tu cuerpo. Es el único lugar donde tienes que vivir»
Un pequeño cambio de enfoque que cambia tu salud a lo grande
Si realmente quieres mejorar tu salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas, es crucial que reduzcas el azúcar y los carbohidratos refinados, y que aumentes las grasas saludables, proteínas y alimentos antiinflamatorios en tu dieta. La clave está en llevar una alimentación equilibrada, con alimentos frescos, ricos en nutrientes, que favorezcan tus hormonas y tu metabolismo.
La insulina no es tu enemiga, pero el exceso de esta hormona sí. Aprende a controlarla es el primer paso para prevenir y revertir muchas de las enfermedades que enfrentamos hoy en día es la llave de la salud.
«La comida es combustible, no terapia».
Más vale prevenir que curar. La prevención es nuestra mejor herramienta, y está en tus manos decidir si acumulas “pequeños pecados” que pasito a pasito te lleven a la enfermedad, o si optas por pequeñas acciones diarias que promuevan el equilibrio, la salud y el bienestar físico y emocional. Te acompaño en el viaje que te lleva a recuperar tu salud, energía y bien estar con seguridad a corto, medio y largo plazo.